Recomendaciones para acompañar a alguien que sufre un TCA en Navidad

Las Navidades representan unas fechas especialmente difíciles e intensas para quienes sufren un Trastorno de la Conducta Alimentaria (TCA)

El reencuentro con familiares o con personas a quienes hace tiempo que no vemos, la exposición continua a la comida o el anticipar los posibles los cambios corporales que pueden derivarse de este periodo, hacen de esta época una de las más complejas por el impacto que todo ello genera a nivel emocional.
En estas circunstancias, la presencia emociones y sentimientos como el miedo, la ansiedad, la frustración, la soledad o la culpabilidad, tienden a incrementarse en estas fechas.
Y es que en estas fiestas, los hábitos y el tipo de alimentos que consumimos se alejan de la cotidianidad.

Generalmente, las comidas suelen ser mas copiosas y abundantes, se tienden a consumir mayores cantidades de alimentos y la sobremesa se extiende considerablemente, lo cual hace que la comida adquiera un papel protagonista.
Por otro lado, no hay que olvidar que el hecho de pasar más tiempo en compañía impide la posibilidad de recurrir a posibles estrategias compensatorias. Lo cual también genera un profundo malestar por el temor intenso a ganar peso.
 
Como sabemos, los Trastornos de la Conducta Alimentaria reflejan graves alteraciones en el patrón de ingesta de alimentos y conllevan una preocupación extrema en relación al peso o la imagen, aunque estos aspectos representan únicamente la punta del iceberg.
Estas alteraciones, de forma extremadamente resumida, pueden estar basadas en la restricción (Anorexia Nerviosa) o en la compulsión – descontrol alimentario, como sucedería en la Bulimia o el Trastorno por Atracón.
Independientemente del diagnóstico, las fechas navideñas suponen una exposición drástica a todo aquello que más se teme: los alimentos más calóricos, la pérdida de control y el aumento de peso (entre otros).

El papel de los familiares, las amistades o la pareja es de vital importancia en cualquier época del año, pero lo es especialmente en estas fechas en las que el malestar es mucho más intenso.
Si mantienes un vínculo con alguien que sufre un TCA y vas a compartir estas fiestas con él/ella, puedes hacerle estas fechas un poquito menos dolorosas haciendo uso de estos recursos:

1. Si vas a compartir momentos de las comidas, informa a la persona del menú que encontrará en la mesa y de quienes estarán presentes en las diferentes fechas.
Este gesto aparentemente sencillo, supone una grandísima ayuda al disminuir la ansiedad anticipatoria.

2. A no ser que no haya problemas de salud que lo impidan, lo recomendable es elaborar un único menú y tratar de respetar en la medida de lo posible los hábitos cotidianos que tienden a mantenerse en el hogar.
Por ejemplo: si las comidas diarias tienden a realizarse en plato único, podemos mantenerlo y no incluir un primero y un segundo, aunque incorporemos entrantes.
En caso de que deseemos incluir un menú más extenso con entrantes, primero, segundo y postre, lo ideal es pactar con la persona afectada un mínimo de ingesta pero no obligar a que se realicen todas ellas al completo.

3. Siempre que tengamos opción, pactemos un tiempo máximo de sobremesa.
Pasado este periodo temporal, lo recomendable es retirar los alimentos de la mesa.
Podemos permanecer en ella, pero realizando cualquier otra actividad como juegos de mesa o charlas distendidas sin la presencia continua de comida.

4. Si la confianza lo permite, podemos establecer una palabra o gesto de seguridad.
Así, podemos prevenir las crisis y si en algún momento la persona se siente sobrepasada, podemos acompañarla emocionalmente o llevar a cabo otras acciones como cambiar el curso de la conversación o salir temporalmente de la escena en caso de necesidad extrema.

5. Evita opiniones sobre el aspecto físico propio o ajeno. Incluso aquellos comentarios que consideras que son positivos o con la mejor de las intenciones. Pueden generar el efecto contrario.
Palabras como  “te veo mejor, has ganado algo de peso” para alguien que sufre un trastorno restrictivo (anorexia) puede suponer un retroceso en su recuperación.
En el sentido opuesto, “después de fiestas habría que mentalizarse con la dieta”  genera tal angustia y rechazo que la persona puede utilizar la comida para calmar ese malestar.
Valoraciones sobre la delgadez o no de otras personas (ya sea como forma de admiración o de rechazo), tienen un impacto sobre la persona que sufre un TCA, aunque no te estés refiriendo a él/ella.

6. Dejemos a un lado los comentarios sobre la cantidad que come o no otra persona.
La preocupación por el bienestar de las personas a quienes más queremos, nos lleva a observar su estado e intervenir si consideramos que algo puede perjudicarles.
Sin embargo, con nuestras palabras podemos causar un daño inconscientemente.
Sentirse observada/o impide que la persona pueda alimentarse como necesita.
Frases como “¿todo eso te vas a comer?”, “comes como un pajarito”, “eso no deberías comerlo”, tienen consecuencias devastadoras.

7. Fomenta conversaciones que no giren en torno a la comida o la calidad de los alimentos.
Comentarios sobre si son más o menos calóricos, si engordan, si son poco saludables o lo sano – “healthy” que son determinados alimentos favorece el catalogar la comida en términos absolutos, la prohibición y la culpabilidad posterior.

8. Mantengamos al margen las charlas sobre el Trastorno Alimentario.
Aunque tratemos de mostrar preocupación y ayudar a la persona afectada, debemos tener presente el momento y el lugar.
Si queremos interesarnos por su estado, lo ideal es hacerlo de forma privada y en términos generales (no preguntando aspectos concretos) como lo haríamos con cualquier otra persona que no está atravesando esta enfermedad.

9. Si la persona afectada está de acuerdo, podemos ofrecer información al resto de acompañantes sobre los trastornos alimentarios o sobre comportamientos a evitar.

10. Regala muestras de afecto, el cariño es reparador.
No olvides que los Trastornos Alimentarios conllevan un gran sufrimiento que tiende a vivirse en soledad.
A veces no necesitamos grandes palabras o argumentos, sino un gesto que transmita ese respaldo, ese acompañamiento respetuoso y silencioso a través de un abrazo, una sonrisa cómplice o una caricia.

Espero y deseo que estas recomendaciones os ayuden a llevar estas delicadas fechas de las mejor forma posible.

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