Encontrarse en una situación de ingreso hospitalario supone salir de lo cotidiano: el desprendimiento del individuo de su medio natural se asocia necesariamente a un desequilibrio tanto físico como emocional.

El entorno hospitalario es un territorio desconocido que, por sus características, conlleva una serie de cambios que impactan en mayor o menor medida sobre la vida de la persona: El distanciamiento y alejamiento del ambiente natural implica una reducción de apoyos sociales, así como la pérdida de intimidad e individualidad. A esta situación se añade el hecho de que la persona se ve sometida a una serie de rutinas o protocolos de actuación (pruebas diagnósticas, intervenciones quirúrgicas, traslados…) donde se pierde la capacidad de decisión, ​lo cual disminuye la sensación de control de la situación y el conocimiento sobre el futuro inmediato o a largo plazo.

Todas estas circunstancias se traducen en una experiencia compleja que puede generar un impacto psicológico importante, especialmente cuando la duración del ingreso se prolonga el tiempo.

Dificultades presentes durante la hospitalización prolongada – Sintomatología

Las implicaciones psicológicas que puede conllevar la hospitalización ​son múltiples e impactan sobre el paciente en diferentes áreas.

    • Sistema cognitivo – subjetivo: pensamientos y emociones asociados a la ansiedad.
    • Sistema fisiológico: reacciones físicas derivadas de la activación del sistema nervioso autónomo.
    • Sistema motor – conductual: respuestas observables (generalmente, bloqueo, evitación o escape)

Síntomas emocionales

  • Ansiedad, angustia
  • Irritabilidad, inquietud
  • Frustración
  • Bajo estado de ánimo – depresión
  • Abatimiento, pesar, culpabilidad, sensación de vacío
  • Cambios de humor (labilidad emocional)

Síntomas motivacionales

  • Apatía: pérdida de interés o entusiasmo, indiferencia
  • Ausencia de la capacidad para experimentar placer o disfrute con actividades con las que anteriormente se disfrutaba (anhedonia)

Síntomas cognitivos

  • Dificultades de atención y concentración
  • Alteraciones en la memoria
  • Pérdida del sentido del tiempo
  • Dificultades en la toma de decisiones
  • Cansancio mental o “lentitud” de pensamiento
  • Bloqueos
  • Preocupación constante

Síntomas conductuales

  • Alteraciones del sueño
  • Cambios en el apetito y el peso
  • Comunicación emocional restringida

Puede manifestarse sintomatología física asociada, como cansancio – pérdida de energía. Sin embargo, no se incluye en la descripción puesto que puede deberse tanto a la causa que originó el ingreso como a los efectos derivados de los tratamientos.

¿Cuándo solicitar ayuda?

Experimentar incertidumbre, miedo o ansiedad es una reacción natural al encontrarse en una situación en la que la salud está en juego. La tristeza, los sentimientos de vacío y soledad, pueden acompañarte al estar fuera de tu entorno y la rutina cotidiana. Incluso habrá momentos en que la desesperación puede hacer su aparición al apreciar que la situación no tiene un final visible a corto plazo.

A pesar de ser reacciones naturales y esperables, éstas pueden verse intensificadas cuanto mayor es la duración de la situación. Si la magnitud de la experiencia emocional es muy elevada y genera un sufrimiento y malestar añadido, puede dificultar la recuperación y la posterior adaptación al funcionamiento anterior al suceso que desencadenó el ingreso.

Tratamiento

El apoyo psicológico tiene como objetivo mejorar la calidad de vida de los pacientes durante su estancia en el entorno hospitalario y facilitar su posterior adaptación a la normalidad (en la medida de lo posible).

Para ello, se emplean recursos y estrategias dirigidas a:

  • Aceptar y manejar el diagnóstico que originó el ingreso
  • Gestión del tiempo y la incertidumbre
  • Reducir la sintomatología afectiva asociada: ansiedad, irritabilidad, depresión
  • Facilitar la comunicación y expresión emocional
  • Manejo del dolor asociado